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LA NO VIOLENCIA PARA COMBATIR LA INDIFERENCIA
Marzo 06 del 2011
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La no-violencia para combatir la indiferencia.

“El mundo está cansado del odio”. M. Gandhi.

Ana Rosa Ortega Márquez

Mohandas K. Gandhi es un personaje histórico no sólo fundamental en la vida política e independencia de su país, sino también inspirador  de movimientos sociales en todo el mundo.  Uno de los conceptos más importantes e interesantes de Gandhi es la no-violencia.

 

A partir de este personaje, reconocido por muchos activistas por el bienestar de los animales, haré mi siguiente reflexión, ya que estimo de suma importancia señalar que para combatir la indiferencia hacia el sufrimiento de otras especies animales, es necesaria la no violencia en su forma más positiva: amor y paciencia.

Ante la indiferencia del sufrimiento de miles de perros y gatos en Nuevo León, la práctica de la no violencia de quienes defienden los intereses de estas especies, exige el mayor valor posible. Primero porque hay que decir la verdad por muy severa o impopular que pueda parecer en ese momento. Y segundo porque la ignorancia más vulgar tiene que desaparecer sin ira y sin rencor.

Una de las verdades más severas, que exponen quienes defienden el interés de no sufrir de los animales de compañía, es que somos las sociedades las que mantenemos en estados de miseria, abandono, dolor y muerte a miles de perros y gatos cada año. La indignación que causa a muchos temas como la colaboración de asociaciones protectoras de animales en la eutanasia dentro de los centros antirrábicos, es moralina, esto es, nace de juicios rápidos y poco reflexivos. La muerte de miles de animales de compañía en los antirrábicos con los métodos más oscuros y siniestros que podamos imaginar, fue por años un hecho del que nadie quiere hacerse responsable. La muerte sin dolor y con el manejo más humanitario posible en estos lugares es un paso pero nunca un fin para quienes buscan el bienestar animal.

El cambio de enfoque y prácticas de los gobiernos para el control de población de perros y gatos, ha sido una tarea titánica y de pocas personas comprometidas con esta situación. El modelo de “antirrábico” tiene ya poco que ofrecer para controlar la población: los viejos esquemas de pensamiento ya no caben dentro de una nueva consideración moral hacia los animales de compañía.

Para convencer a aquellos que afirman que los animales de compañía y su sufrimiento no merecen nuestra atención, debemos dejar de lado el odio, ya que el odio es la forma más sutil de violencia. Y la violencia no puede ser combatida con violencia. Sólo podemos terminar un problema de indiferencia con el amor, nunca con el odio.

Quienes pedimos que termine la indiferencia hacia el sufrimiento de los animales de compañía, no podemos volvernos indiferentes ante las problemáticas propias de cada actor relevante para la solución. Sin duda existe una ignorancia institucionalizada, y para contrarrestarla miembros de la sociedad civil buscan nuevos planteamientos que tienen como reto integrar en vez de juzgar y separar.

Juzgar y pasar por alto la capacidad de razonar y dialogar para plantear nuevas alternativas, tampoco hace mucho bien a la causa, ya que lo que se pretende es una reforma interior y no una imposición.

Esta reforma interior se dará sólo con mucha paciencia de los portavoces de las organizaciones que buscan prevenir la crueldad y violencia hacia los animales de compañía.  Así como con inteligencia para exponer las complejas relaciones que tenemos con estas dos especies animales, planteando la posibilidad de que sean basadas en la no violencia, la paz y el respeto.

 

Ana Rosa Ortega Márquez es Licenciada en Mercadotecnia, y Maestra en Ciencias con especialidad en Calidad y Productividadpor el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Tiene una trayectoria de trabajo con organizaciones de la sociedad civil mexicanas e internacionales  y de consultoría a gobierno sobre el tema del trato ético de los animales de compañía. Actualmente es estudiante de tiempo completo del Doctorado en Estudios Humanísticos en el Tecnológico de Monterrey, con especialidad en Ética, en el Campus Monterrey, desempeñándose como asistente de la Cátedra de Investigación "Ética Empresarial y Democracia".


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