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La locura de los centros antirrĂ¡bicos.
Abril 28 del 2011
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La locura de los centros antirrábicos.

 

"Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados."

Albert Einstein

Es necesario replantear un nuevo modelo que no sólo funcione para controlar la población sino que su metodología asegure el bienestar humano y de las especies canina y felina. El método de trabajo de los centros antirrábicos no ha dado resultados positivos en el control de la población de los animales de compañía, por lo que se propone una revisión y nuevo enfoque que considere la nueva dinámica social en México.

El origen de estos centros antirrábicos también conocidos como perreras, centros de zoonosis, y antirrábicos veterinarios, tuvo lugar en México D.F. en el año de 1883, y su finalidad fue la de establecer un espacio para confinar y eliminar a los perros que deambulaban en la vía pública. La responsabilidad operativa de estos centros fue compartida entre las autoridades municipales y las de Secretaría de Salud.

La sociedad mexicana se ha transformado mucho desde 1883: tenemos una forma diferente de relacionarnos con los animales de compañía. Esto conlleva a solicitar a nuestras autoridades un nuevo enfoque de responsabilidades compartidas con la sociedad civil, la academia y la iniciativa privada con la finalidad de controlar la población de las especies canina y felina.

La objeción hacia el modelo de trabajo y visión de los centros antirrábicos se da a partir de que en las sociedades mexicanas existe una incipiente reflexión ética sobre cómo debemos de relacionarnos con otras especies animales. Esta reflexión presenta, ante el intelecto y la sensibilidad, una serie de preguntas sobre la inclusión de los animales dentro de nuestro círculo moral. Como por ejemplo, ¿son los animales objetos para disponer de ellos como les plazca a los seres humanos? ¿Por qué la muerte de un animal importa menos que la de un ser humano? ¿Debemos preocuparnos por el sufrimiento de otras especies animales?

Al cuestionarnos cómo debería ser nuestra relación con los animales de compañía, y al reconocer que el bienestar animal también es importante para las sociedades mexicanas, las medidas municipales de control de población de perros y gatos, resultan discutibles.

Para entender mejor por qué  existe una controversia entre los gobiernos municipales y la sociedad civil organizada sobre el manejo y control de población de animales de compañía, es necesario profundizar sobre los principios que rigen los centros antirrábicos. Estos centros, trabajan bajo la lógica del sistema de la Secretaría de Salud, específicamente para el control de epidemias y únicamente para el bienestar humano. Su presupuesto, procesos y estructura organizacional están alineados para cumplir con estos fines.

El mismo nombre de los centros:”antirrábico”, da la pauta sobre su finalidad  primaria: evitar brotes de rabia y de otras epidemias, así como minimizar los riesgos de zoonosis, o transmisión de enfermedades de los seres humanos a otras especies animales, y viceversa.

En el momento en que las sociedades mexicanas demuestran interés en el bienestar animal, la captura, confinación  y matanza de animales de compañía como forma de control de población resulta moralmente reprobable, obsoleta e ineficiente. La urgencia de un cambio en el control de población tiene su eco desde hace 20 años en Latinoamérica.

En 1990 en conjunto con la Organización Mundial de la Salud, la World Society for the Protection of Animals (WSPA) desarrolló las “Guías para el Manejo de Población Canina”, redirigiendo el enfoque de control de población de perros reconociendo que:

“…la verdadera causa de la sobrepoblación canina (son) los propietarios y no propietarios, que con o sin conocimiento, al final están favoreciendo la prevalencia del problema” (WSPA, 2003, pág. 2).

Posteriormente, en el 2003 se llevó a cabo la Primera Reunión Latinoamericana de Expertos en Tenencia Responsable de Mascotas y Control de Poblaciones, organizada por la WSPA, con participación de la Organización Panamericana de la Salud, la Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud, y la Unidad de Salud Pública Veterinaria. Con la asistencia de representantes de Brasil, Costa Rica, Argentina, Chile, Colombia, Panamá, Paraguay, Perú y México, uno de los postulados de las mesas de trabajo en su documento final fue:

“La captura y eliminación de animales no es un método de control de poblaciones eficiente desde el punto de vista técnico, económico y ético. Además, es antagónico con la Tenencia Responsable de Mascotas. Genera mala imagen de las autoridades ante el público y ha probado no tener impacto duradero ni efectivo en el control de poblaciones animales” (WSPA, 2003, pág. 6).

Para obtener resultados diferentes en el control de población de animales de compañía, es necesario considerar modelos de trabajo diferentes al de los centros antirrábicos, que deberán tener como principios básicos el bienestar humano y también de las especies felina y canina. Para generar este nuevo modelo es necesario un nuevo acercamiento al problema lo cual implica de inicio, entender a través del diálogo y el respeto, los diversos intereses, principios y finalidades de cada actor importante: gobierno, sociedad civil organizada, academia o sectores privados. Y por supuesto, estudiar y dar peso a los intereses de estas dos especies que se han hecho con nosotros los seres humanos: los perros y los gatos.

Referencias

WSPA. (2003). 1era reunión latinoamericana de expertos en tenencia responsable de mascotas y control de poblaciones. Río de Janeiro.

 

 

Ana Rosa Ortega Márquez es Licenciada en Mercadotecnia, y Maestra en Ciencias con especialidad en Calidad y Productividad por el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Tiene una trayectoria de trabajo con organizaciones de la sociedad civil mexicanas e internacionales  y de consultoría a gobierno sobre el tema del trato ético de los animales de compañía. Actualmente es estudiante de tiempo completo del Doctorado en Estudios Humanísticos en el Tecnológico de Monterrey, con especialidad en Ética, en el Campus Monterrey, desempeñándose como asistente de la Cátedra de Investigación "Ética Empresarial y Democracia".

 
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